La enfermedad periodontal tiene un origen multifactorial, en la que hay unos factores exógenos (la placa bacteriana acumulada por una higiene oral deficiente) y otros endógenos (genética y respuesta del huésped) que contribuyen a su aparicion. A esto se suman una serie de condiciones locales (apiñamiento, prótesis o restauraciones desbordantes) y generales ( tabaco, diabetes, enfermedades inflamatorias crónicas o ciertos medicamentos) que hacen que se desarrolle en mayor o menor gravedad y que pueden entorpecer en cierta medida el éxito del tratamiento.

 

Varias de las bacterias presentes en las enfermedades periodontales tienen capacidad para lesionar a distancia, es decir, al tratarse de una enfermedad inflamatoria crónica, se liberan mediadores que pueden actuar en otros órganos de nuestro cuerpo. De hecho, en las dos ultimas décadas se están relacionando las enfermedades periodontales con enfermedades como la diabetes, artritis reumatoide, enfermedades cardiovasculares, complicaciones en el embarazo, enfermedades renales y pulmonares.

 

Por ello, es muy importante mantener sanas nuestras encías, ya que además de mantener nuestros dientes durante más tiempo, eliminamos mediadores inflamatorios y bacterias agresivas que pueden perjudicarnos en otros órganos de nuestro cuerpo. Cada persona necesita someterse a una cita de mantenimiento periodontal con diferente periodicidad, cada 4, 6 o 9 meses.